POLICIALES

«No a la domiciliaria de Sidders»: lanzan una campaña para que el cura siga en la cárcel hasta el juicio

El juez de Garantías de La Plata, Agustín Crispo, dictó la prisión preventiva con el beneficio de la prisión domiciliaria y uso de tobillera magnética al sacerdote Raúl Sidders, acusado de abusar de una alumna menor de edad entre 2004 y 2008 en un colegio privado de La Plata. Pero informaron que el clérigo aún no podrá gozar de ese beneficio, porque la medida fue apelada por la defensa de la víctima y por lo tanto no quedó firme.

La morigeración podría otorgarle al cura la prisión preventiva en un domicilio en el municipio de Pilar con control de monitoreo electrónico. Sin embargo, el beneficio no se puede poner en marcha porque la medida fue apelada y tendrá que ser revisada por la Cámara.

En ese marco, víctimas sobrevivientes de abuso sexual infantil eclesiásticos lanzaron una campaña en redes sociales para lograr que siga detenido en la cárcel y no en una vivienda.

«Sumate a la campaña #NoALaDomiciliariaDelCuraAbusadorSidders. Mandanos tu foto con un cartel que diga cárcel común no a la domiciliaria del cura abusador Sidders!», precisó un comunicado de la Campaña contra la prescripción de los delitos de abuso sexual y del Colectivo en Lucha contra el abuso sexual en las Infancias.

Según detallaron, los interesados en participar de esta campaña deberán enviar la foto con el cartel al mail investigacion.abusos.raul.sidders@gmail.com.

Sidders, a quien los alumnos del Colegio San Vicente de Paúl llamaban en secreto «Frasquito», porque los obligaba a masturbarse para guardarse su semen en un frasco, está detenido desde el 1 de diciembre último, cuando se entregó luego que se librara una orden de detención en su contra.

La denuncia de la víctima

Según consta en el expediente, el sacerdote abusó de la menor desde sus 11 años «a quien hacía colocar sus manos en los bolsillos de la sotana y sentir su pene erecto, situaciones que acaecían en el patio de la institución y durante los recreos, lo que provocó un grave daño en la salud mental de la niña».

«Asimismo, y en las habituales ocasiones en las que recibía el sacramento de confesión, corrompió a la menor mediante explicaciones personalísimas sobre cómo masturbarse, realizar sexo oral y mantener relaciones sexuales con acceso carnal con su novio», precisó el fiscal en su escrito.

La mujer que hizo la denuncia contó que el sacerdote empezó a acosarla cuando ella tenía 11 años. «En invierno, delante de todos, me hacía poner mis manos en los bolsillos de su sotana porque decía que yo tenía las manos frías, y me hacía sentir su erección», relató la joven a Prensa Obrera.

Contó que el sacerdote, durante la confesión, «me preguntaba si sabía masturbarme y como le decía que no, me explicó con sus dedos, sin tocarme, cómo tenía que hacer. Me sugirió que lo hiciera pensando en él y que en la próxima confesión le contara cómo me había sentido».

You may also like

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

More in:POLICIALES