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Marcharon en apoyo al cura acusado de abuso sexual

Este martes, familias allegadas al cura Raúl Antoly Sidders se movilizaron frente a la Catedral de La Plata para brindarle su apoyo en el marco de un serio proceso judicial, donde se lo acusa de haber abusado de una menor entre 2004 y 2007 en el Colegio San Vicente de Paul.

Se juntaron por segunda vez con el objetivo de dar testimonio y experiencias como ex alumnos, docentes, padres y miembros de la comunidad educativa que de alguna forma conocieron al imputado.

«Vinimos para poder contar que nuestra experiencia se contradice con un montón de aspectos que hacen a la causa. Por ejemplo, en la misma se menciona que en la sacristía existía una cama o que las confesiones era a solas con los alumnos y no es así. No había cama y las confesiones eran al aire libre», comentó Natalia, una ex alumna del Colegio donde Sidders supo ser capellán.

En ese sentido, aseguró que «no vamos a juzgar nada específicamente de la víctima, porque algunos la conocen y otras no. Pero nuestra intención es contar nuestra experiencia sin violencia. No buscamos eso, pero condice lo que la chica denuncia con la realidad. Vamos leyendo la causa y nos enteramos de esos aspectos puntuales que allí se mencionan. No vamos a poder demostrar que le agarró la mano y la metió en la sotana como denunció porque eso no lo vimos, pero sí sabemos que no había ninguna cama y que tampoco se hacían las confesiones a solas. Estamos defendiendo nuestra experiencia cercana con el padre Raúl».

En lo que refiere a la acusación, señaló que “durante todos estos años compartidos jamás hemos vivido o sufrido algún tipo de perturbación, abuso o falta de respeto por su parte”, y detalló: Hemos compartido millones de momentos de nuestras vidas: Misas, campamentos, viajes, jornadas, es parte de nuestra familia”.

El viernes pasado se habían movilizado en Avenida 7 entre 56 y 57, frente a las Salas del Tribunal de Casación Penal.

LA CAUSA

El cura Raúl Anatoly Sidders enfrenta una grave acusación por el abuso sexual de una menor entre 2004 y 2007, que fue formalizada judicialmente el 20 de agosto pasado.

Según la presentación, los hechos habrían ocurrido en el Colegio San Vicente de Paul, donde se desempeñaba como capellán, en una época en que la denunciante tenía entre 11 y 13 años.

En ese marco, el fiscal Álvaro Garganta solicitó la detención del sacerdote, que se encontraba en Iguazú. La solicitud se dio tras semanas de investigación, y luego de que declarara la joven que radicó la denuncia, actualmente de 27 años, así como otros testigos. Durante el inicio del proceso, ya había sido solicitada, por parte de las abogadas de la presunta víctima, la prohibición de la salida del país del acusado.

Además de alegar los riesgos procesales como el entorpecimiento probatorio, se señaló la facilidad de una eventual fuga por parte del cura, siendo que se encuentra en la triple frontera, con fácil acceso tanto a la República del Paraguay como a Brasil.

Tras el público conocimiento, desde el obispado de Iguazú expidieron un comunicado respaldando a Sidders, aclarando que una acusación no lo hacía culpable, y que además se encontraba abocado a “labores pastorales con adultos”.

Por su parte, desde el arzobispado de La Plata, advirtieron que evitarían “emitir opiniones públicas, que pueden ser consideradas como una injerencia indebida o como un obstáculo a la tarea de la Fiscalía”.

A su vez, se informó que se “ha amonestado y reprendido” a Sidders, “para que evite todo lenguaje inapropiado, sobre todo ante menores de edad, y particularmente cualquier expresión referida a las mujeres que pueda interpretarse como menosprecio, discriminación o misoginia”.

No obstante, a principios de diciembre, Sidders se entregó a las autoridades, luego de que fuera ordenada su captura. Ahora, familias allegadas marchan para dejar sentada su confianza y respaldo en el ex capellán.

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